Conillet y la última superviviente

Hace unos días hablé de esto.

La última pelota de ganchillo superviviente pasó a formar parte de Conillet, un conejito de tela reciclada para mi hijo mayor.

El pobre anda un poco cascado. No es un conejito cuidado, la verdad. Un día me lo puedo encontrar sepultado de juguetes, otro a modo de almohada de la perra y algunas noches formando parte del séquito del sueño.

Lo hice a partir de una funda nórdica que en su día me había hecho mi madre cuando tendría unos diez u once años. Me acuerdo perfectamente del momento en que compró esa tela. Fue en el Corte Inglés y por encargo, en cuanto la vi me enamoré así que haciendo caso de las midas que mi madre había calculado para hacerme una cortina la encargó. El día de la recogida le dio el soponcio.  20.000 de las antiguas pesetas un trozo de tela!! Al llegar a casa descubrió que se había confundido al tomar las medidas así que me quedé sin cortina y pasé a dormir con la funda nórdica más cara de toda mi vida. El segundo soponcio le dio unos 14 años después cuando le dije que había decidido cortarla y hacerle un muñeco a cada niño.

 

El patrón, como todo, a ojímetro, y tan a ojímetro lo hice que me las vi y las desee para darles la vuelta a las extremidades. Días más tarde le hice otro a mi hijo pequeño con la misma tela pero sin brazos ni piernas, ahí, todo gordito a modo cojín y sin dificultad «extremitosa» :)


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